¿Como saber si soy un coadicto?

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Quien sabe si  el término coadicto por estar relacionado con las adicciones hace que a algunas personas les sea difícil aceptar que encajan en el perfil. Se utiliza en relación no solo a las adiciones a sustancias sino también en comportamientos obsesivos-compulsivos (considerados como adicciones): como la ludopatía, desórdenes alimenticios, auto mutilación, internet, sexo o pornografía.

Podríamos utilizar un término más fácil de digerir y que describe la misma patología: “facilitador”,  el facilitador evita que el adicto sufra las consecuencias de su adicción y normalmente la oculta de los demás. ¿Parece insólito? No tanto. Normalmente la conducta facilitadora avanza de acuerdo a como avanza la adicción de la pareja o ser querido (no siempre la coadicción se da en las relaciones de pareja, pueden ser padre-hijo, madre-hijo, hermano-hermana). Esto quiere decir que casi sin darnos cuenta comenzamos a entrar en el rol del coadicto. Hay muchos casos de familiares que les proporcionan dinero, para comprar sustancias, al adicto para que no esté expuesto a conductas delictivas o degradantes.

En otros casos cuando se presenta el síndrome de abstinencia agudo (malestar físico y psicológico), por no haber consumido la sustancia en un período relativamente largo, es el mismo coadicto quien suministra la sustancia para evitar que “su adicto” sufra.

Hay dos problemas que vienen de la mano en el caso de la coadicción.

El primer problema es que el adicto no enfrenta las desastrosas consecuencias de su adicción porque la conducta “facilitadora” del coadicto evita que estas se presenten. Al no enfrentar las consecuencias no tiene porque admitir que es un adicto y que necesita ayuda para resolver su problema de adicción.  Distinto sería el caso si no tuviera dinero para financiar su adicción, o conseguir un techo que lo cobije, alimentarse y vestirse, es decir aunque sea cubrir sus necesidades básicas.

El segundo problema es que el coadicto “depende” de “su adicto”, es decir emocionalmente se presenta un vínculo de apego muy difícil de romper. Los coadictos normalmente son personas siempre dispuestas a ayudar a los demás aún a pesar que les puede traer perjuicios personales de índole emocional o económico.

En este círculo vicioso, cada uno tiene su propia patología. Ambos tanto el adicto como el coadicto deben tratarse. Cada uno tiene su propia rehabilitación que atender y si no lo hacen a la vez es muy probable que el éxito (en cualquiera de los dos casos) sea elusivo.

El primer paso a seguir es reconocer que existe un problema. A partir de este paso se puede enfrentar las consecuencias de la adicción y la coadicción, hacer un análisis objetivo y comenzar a dar los primeros avances hacia la rehabilitación.

Ronny Schmatz Wolff

Author: foxwex

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